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El Futbolín

El Origen del futbolín, algo confuso, mantiene diversas versiones. Una de ellas, nos cuenta que nació en un hospicio valenciano a principios de los años cuarenta, cuando a un educador del centro se le ocurrió la idea, como alternativa a los días de lluvia. Otra versión, es que, durante la guerra civil, alguien decidió que había que entretener a los niños mutilados del hospital Montserrat de Barcelona

Desde mediados del siglo XX, los fabricantes de juguetes propusieron futbolines miniatura destinados a los niños, convirtiéndolo de esa forma en un juego familiar. Actualmente, el futbolín se ha convertido en un juego muy popular tanto a nivel recreativo como también como deporte organizado.

El futbolín tiene forma de mesa rectangular de 150×90 cm y de una altura entre 80 a 90 cm, el terreno de juego está cubierto con un tapete de linóleo verde y todo su perímetro o bandas elevadas, evitan que la bola se salga del campo. En los extremos del campo se colocan las porterías. Las pelotas son de corcho y de color blanco.

image_002De plástico o de metal, las figuras de los futbolistas están sujetas en ocho barras, cuatro para cada equipo, dispuestas alternativamente y con los jugadores enfrentados. Cada equipo está formado por un portero, dos defensas, cinco medios y tres delanteros. Las barras se mueven mediante unas empuñaduras en uno de sus laterales y de esta forma, se golpea con los pies de los futbolistas a la bola con el objetivo de marcar gol en la portería del otro equipo. Se puede jugar al futbolín dos contra dos o cuatro contra cuatro. Cada equipo escoge un color y se acuerda el número de goles necesario para ganar la partida, normalmente 7 goles con un mínimo de dos goles de diferencia.