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Cestero

En Gran Canaria, los productores debían limitarse a la obtención de la materia prima, aprovechando de forma sistemática las mimbreras silvestres que crecían en las proximidades de las acequias, o en las laderas de las zonas más húmedas de la Isla, y que ellos cuidaban durante el año.

Incluso en la actualidad, las pocas zonas en las que aún se localiza el mimbre, se conservan gracias a la poda anual a la que las someten los propios cesteros, si no la planta termina muriendo. La venta ambulante se asociaba a la necesidad de cestas y cajas de la población para trasladar sus productos, generalmente alimenticios. Iban por las casas y aprovechaban también las fiestas para montar sus puestos y así complementaban económicamente la actividad agrícola. La funcionalidad de estos objetos se asocia a las tareas de transporte, dentro del ámbito rural, agrícola y doméstico.