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Barquillera

La barquillera era aquella vendedora ambulante que llevaba barquillos en sus cestas y una ruleta para que los compradores pudieran probar suerte. Los compradores hacían girar la ruleta, y el que obtuviese el número menor de todos los compradores del momento, era el encargado de pagar los barquillos de todos los compradores. Si era una sola persona, pagaba unas monedas y tenía derecho a llevarse un barquillo en cada jugada salvo cuando caía en la casilla del clavo, en cuyo caso, perdía todo lo ganado.

Esta profesión fue de fuerte tradición a lo largo del siglo XIX y se mantuvo a principios del siglo XX. La post-guerra, el hambre y la pobreza dificultaron mucho esta profesión a mediados del siglo XX, viéndose desaparecida. Sus últimos años de recuerdo, se vieron por la playa –todavía hoy-, y en algunas ferias y fiestas populares.